jueves, 20 de enero de 2011

A few years ago...

...Aún recuerdo como si hubiese sido ayer...

Ahí estaba cuando te vi, no buscaba nada y te vi. Ese pelo rebelde, improvisado a la vista pero peinado. Esa mirada indiferente y fría, concentrada en cada uno de tus actos. La camisa arremangada y ese aire de imponencia hacia el mundo, pero a la vez una sencillez difícil de ver. Ahí estabas, y ahí estaba yo.

Pasaron momentos eternos hasta que me decidí a hablarte. Impulsivamente y borrando en mi realidad a la muchedumbre del entorno, decidí encarar algunas vagas palabras para hacerme notar ante ti. Respondiste con monosílabos entre sonrisas algo fingidas, y me hiciste sentir tonta. Yo reía de nervios y con algo de vergüenza por las incoherencias que salían de mi boca, y me alejé para no sentirme ridícula. No sabía que ese era el comienzo de algo en mí.

Pasó un corto tiempo, en el que creí que no volvería a verte, en el que intenté en vano borrar lo sucedido y seguir mi vida. Pero tu recuerdo siempre fue mas fuerte. No estabas en mis planes, pero la cita ya estaba pactada. Misma hora, mismo día, mismo lugar. En el preciso momento en que nos encontramos el contador volvió a cero. Aquella charla incoherente, ese incómodo saludo. Nada había existido entre nosotros. No sé si a causa del cansancio del día, de un posible olvido de tu parte, de esa altanería que portabas a donde quiera que vayas. Lo importante, y trágico a la vez, era que la rutina de mis noches junto a la almohada ya estaba dicha. Decir que el corazón te sentenció a cadena perpetua en mi mente suena ilógico, cursi y por ende algo vomitivo, por el sólo hecho de que es imposible amar a un desconocido. Digamos que me gustan los hombres altaneros, egocéntricos y difíciles. Me enamoran con su histeriqueo invisible al mundo. Y eso me gusta. Y me hace pensarlos noche y día. Te propongo un pacto: yo te mantengo prisionero en mi mente, quién sabe por cuánto, pensándote por 1776 noches ó más; tú me seduces con altanería, y que el tiempo decida por los dos.

'Dime que no, me tendrás pensando todo el día en tí, planenado la estrategia para un sí. Dime que no, y lánzame un sí camuflageado, clávame una duda y me quedaré a tu lado.' (Dime Que No - Ricardo Arjona)

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