miércoles, 22 de diciembre de 2010

Catarsis pre-Navidad


...Son muchas cosas, no sé por dónde empezar...

Ayer comenzó el verano en Argentina. Cocinada como pollo en rotisería por los 30 grados de calor que el ventilador me sopla a la cara, miré mi árbol de Navidad y te recordé, mientras mi Spotify me cantaba Crazy de Aerosmith. Recordé como el año pasado estuviste con nosotros a través de la cámara web mientras yo armaba el árbol de Navidad, como si fueses de la familia pero a distancia. Este año no me ha quedado otra que armarlo sola. Y en el momento no me acordé. Pero no porque me haya olvidado, es que faltaban esos 30º de calor agoviantes, Aerosmith sonando en Penny a todo volúmen, y yo sentada en traje de baño frente al Messenger. Fue en ese preciso momento en que me dí cuenta que me falta tu compañía en las ardientes tardes de Buenos Aires (lo de ardiente es porque el calor no tiene piedad, cálido me queda chico, no pienses mal!!!)

Desde aquella tarde en que fui tu confidente no he vuelto a saber de vos, y no sé en qué andarás. Ya sé que el amor llegó a tu vida y te olvidaste un poco de mí. No te culpo ni te recrimino, pero es feo cuando alguien a quien querés mucho desaparece de tu vida. Es que la distancia no ayuda. En este tiempo que no estuviste he encontrado un amigo que es iGual que vos (espero hayas entendido), pero no es lo mismo. De todos modos a él también lo he perdido, pero es distinto. Vivimos en el mismo país, en la misma provincia, hemos trabajado juntos y cada tanto estamos en contacto. Nunca ha sido tu reemplazo, pero ayudó a paliar un poco tu ausencia. Ahora que se acercan las fiestas es inevitable recordar a los que no estan (y no siempre tiene que ver con la muerte esto), y quería por este medio que a pesar de todo, de la distancia física, de la ausencia, del no poder encontrarnos físicamente, recordarte que siempre estas en mis pensamientos. Las charlas, la compañía, los momentos buenos y malos, mi calor, tu frío... Es duro. Duele y no sana. Ya han pasado muchos meses y no sana... Y no quiero que sane, porque el día en que haya sanado, me daré cuenta que te he olvidado. Y no quiero eso.

Espero que pases una hermosa Navidad en compañía de quienes mas quieres, y que el año que entra sea mejor que el que se está por ir. Para mí será otra Navidad en que no podremos brindar juntos, pero ya lo asumí. La distancia es una barrera difícil (y a veces imposible) de derribar. Vos tomate un tequila y acordate de mí, que mi copa de sidra, como cada año desde que te conozco, se irá al cielo en forma de brindis simbólico, de Lanús a Nuevo Laredo. Al menos esa magia es posible.

No me olvides!!!

Te quiero mucho mi gran amigo Julio.

(22 de Diciembre de 2010)

(Gente, ya sé que ayer me despedí de ustedes hasta el año siguente, pero necesitaba esta catarsis. Ahora sí. Nos veremos en 2011. Felicidades a todos.)

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