viernes, 26 de febrero de 2010

Catarsis del 25 de Febrero


Desde las primeras horas del 2010 me di cuenta que este sería un año de cambios. Eso es lo que todo el mundo cree cuando brinda; espera ese año que está en pañales y con las hojas de su calendario relucientes que ese será su año, quejádonos del que pasó, ya con el bastón en su mano y agonizando, pensando que fue el peor y que este nuevo y jóven será mejor. Pero algo en mí lo gritaba...

Podemos ver en las noticias como esa falacia del fin del mundo en 2012 pareciera que es verdad, al ver como de Haití ya no queda nada, un loco verano que inundó en cuestión de minutos nuestra querida Santa María de los Buenos Aires con tormentas veraniegas nunca antes vistas. Ver llover con sol, muchas viejas se habrán casado, como se dice por nuestras tierras "llueve con sol, se está casando una vieja". Mirar al cielo y pensar "mierda, son las ocho de la noche". Nop, son las 3 de la tarde. El primer verano desde que tengo uso de razón en el que tuvimos a mano un traje de baño y una campera de abrigo, gracias a la mano de ese fenómeno al que los meteorologos lo llaman "El Niño". Es como si nuestra madre Naturaleza nos castigara por ser tan capitalistas, frívolos, egocéntricos... Vimos morir al ídolo de América, Sandro, a causa de un mal que tarde o temprano nos terminará matándonos a muchos, el cigarrillo. Lloramos y lo seguimos en su largo camino por Pavón hasta llegar al lugar de su descanso eterno... "Buenos Aires se ve tan susceptible" cantaba Cerati en Soda Stereo... Cuanta razón tenía. No sé si soy yo o es un sentimiento colectivo.

Personalmente para mí este es un año bastante intenso, y lo peor es que apenas estamos a fines de Febrero, no sé si lo mejor o lo peor. Ayer fue de esos días de emociones encontradas, el día de las lágrimas como supieron decirme. Y no sólo para mí, sino también para los que me rodean. Creo que el resumen de mi año fueron esas 24 horas que duró el 25 de Febrero. Emociones familiares, resolución de conflictos con amigos, cambios en mi trabajo... Eran las 2 de la tarde y ya me sentía como si fueran las 11 de la noche. Demasiadas emociones para un día, para un año, para ser las 2 de la tarde y saber que el día aún no había terminado. Ayer fue sin dudas un día de cambios. Ayer fue el día que, parafraseando nuevamente a Soda, Buenos Aires me vio volar por la ciudad de la furia, donde nadie sabe de mí y yo soy parte de todo. Donde por la luz del sol se derritieron mis alas y encontré en la oscuridad lo que me unía con esa ciudad de la furia. Ayer me viste caer como una flecha salvaje y entre vuelos fugaces, tratando de refugiarme antes que todos despierten. Cualquiera que esté leyendo esto pensará "uy, pobre, que dia de mierda". Con estas líneas no quiero decir que ayer fue un día de mierda, en relidad sí lo fue, pero es simplemente porque los argentinos le decimos "un día de mierda" a un día como este, lleno de emociones y de cambios. Y es que no podemos evitarlo, los humanos somos animales de costumbre, y un mínimo cambio en nuestras vidas altera nuestro ritmo, nuestros nervios, nuestras emociones... Es algo tan sencillamente insoportable... Digo que fue de mierda porque fue plagado de emociones, un día too much como me gusta decir. Y es que eso es lo que fue: demasiado. Aún no se como es que estoy en mis cabales, sentada escribiendo esto.

Sin dudas este día de ayer marcó mi vida por lo menos en lo que le resta a este año. Pero ayer lo que mas me dolió de toda esa bola de cosas raras que se sucedieron una tras otra sin piedad ni impunidad fue tu despedida. Quería dejar plasmado en este, mi lugar, por donde alguna vez supiste pasar y quedó tu huella en el mapa de visitas, que a pesar de que cada uno está en una punta de América no voy a olvidar tu gran amistad, tu compañía en mis tardes de soledad y aburrimiento... En esos meses aprendí muchas cosas de tu mano y esas cosas no se olvidan nunca, ni aunque nos formateen la memoria. Yo estaré siempre aquí, esperando volver a los viejos tiempos de ayer (literalmente ayer), aprendiendo cosas de México y enseñandote las de Argentina. Y no me olvido que te debo un paquete de yerba, una bombilla y un mate para enseñarte a cebar mate. Me quedo con tu recuerdo, con tus fotos, tu wall de Corona en mi equipo, las lindas charlas que supimos compartir, algunas entradas de este blog que son pura y exclusivamente tu inspiración, y ese adíos de tus dedos que aunque no fue para siempre, eso es lo que presentí (o al menos sentí), y que trataré de convertirlo en un "hasta luego" largo. Vos redordame escuchando "Guacamole" de Kevin Johansen y ese pasito loco "de un lado p'al otro" que me veias hacer a través de la camara web, mientras yo te recordaré cuando me decías "Y ella baila así...", escuchando "The Reason" de Hoobastank, canción que tuve el placer de conocer gracias a vos. Quien dice y el tiempo, que es un hilo suelto en el paño universal nos reencuentra alguna vez como era ayer (nuevamente literal), o por qué no, soñando un poco, comiendo choripanes (chori-pan [sarcasmo] que originales que son los argentinos!!![/sarcasmo], otra cosa que me dijiste y no olvido) en mi casa en Buenos Aires, o unos buenos tacos en Nuevo Laredo, siempre con esas dos Coronas frías que ansiamos tomar juntos.

Que este no sea el adiós, sino el hasta luego largo que no voy a dejar de creer nunca. Que Cerati tenga razón y te vea volver. Desde Argentina hasta México la mejor suerte del mundo porque así es como te lo merecés. Y que sea el tiempo quien decida cuando debemos encontrarnos. Mientras tanto, yo aquí espero, siempre con mi Mister Messenger verde, esperando que te conectes para sentir que esto, el tiempo nunca pasó, y todo sigue igual de bien que ayer (literalmente de nuevo).

Te quiero mucho, mi gran amigo Julio.

(26 de Febrero de 2010)

"Nos conocimos sin saber que un cigarrillo y un café serían excusas para el tiempo de los dos..." (Igual que Ayer - Los Enanitos Verdes)

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